Donaciones mediante PSELa asociación Pacto Colombia, está encaminada a dar soporte y cobertura, a las obras sociales que se encuentran bajo la denominación de El Pacto

Derechos Humanos

"Por lo tanto, estén atentos y cuiden de toda la congregación, en la cual el Espíritu Santo los ha puesto como pastores para que cuiden de la iglesia de Dios, que él compró con su propia sangre."

Hechos 20:28(DHH)


¿Cómo Jesús nos Sana a través de Su Iglesia?

La única forma en la que puede ocurrir la transformación es a través de Cristo y Su comunidad. Cuando venimos quebrantados a la iglesia, Su amor fiel puede transformar nuestros deseos. Esto se logra con la ayuda de la iglesia, no a pesar de la iglesia.

Es importante conocer y nombrar los contextos que tiene la iglesia, sin esto, no vamos a comprender las realidades que caracterizan el mundo de hoy y la vida de muchas personas, hasta la nuestra; nombrar significa reconocer: tanto los poderes del mal que esclavizan y matan, cuanto el poder de Dios que cura y libera. Es lo que en la Biblia aparece como el conflicto entre el pecado y el amor de Dios, o pecado y gracia; Dios continúa trabajando en su creación para realizar el reino prometido de paz, justicia y alegría en el Espíritu Santo.

En el lugar donde la buena noticia es proclamada y vivida, allí las personas angustiadas son escuchadas, las injusticias son denunciadas y la salud física y espiritual es restaurada. Pues, donde el evangelio se hace carne, allí el reinado de Dios se está manifestando como poder visible, aunque no plenamente.

Por eso, hace parte de la misión de la iglesia: Escuchar los clamores de los niños y las niñas, de los jóvenes, de las mujeres, de los hombres, de los enfermos y sobrecargados, de las personas desilusionadas, de las personas con discapacidad, de las comunidades negras, de los pueblos indígenas, de los que llegan con necesidad de consuelo y paz.
 

¿Por qué hablar de una Iglesia Sanadora?

Reflexionar sobre la categoría de comunidad sanadora es central, a la luz de nuestro contexto actual donde proliferan grupos de autoayuda con diversos énfasis.

Optaremos por el término sanador referido a la comunidad de fe, por considerar más explícito su carácter eclesial, con referencia amplia en el ministerio de sanación realizado por Jesús y porque podemos situar esta reflexión partiendo de que la iglesia es la comunidad de salud y sanidad por excelencia.

Como lo cita Daniel Schipani en su libro: La iglesia como comunidad sanadora: “La iglesia está llamada a ser señal visible y clara que indica y apunta en la dirección de la salud y la salvación y de las manifestaciones del reinado de Dios en el mundo y en la historia”.

Todo el ministerio de Jesús está lleno de referencias al acto de sanar. Dios es fuente de la salud y su acción salvadora se manifestó no solamente a través del ministerio de sanidad ejercido por su Hijo, sino cuando Jesús da autoridad a sus discípulos para ir por el mundo y echar fuera los demonios, sanar enfermedades, además de predicar el reino de Dios (Mt. 10, 7-8). En la Biblia encontramos muchos ejemplos de que la salvación se presenta como sanación, pues ambas estaban indisolublemente unidas en el ministerio de Cristo como sanidad de alma, cuerpo y espíritu.

El término sanar procede del latín sanare usado comúnmente para referirse a la restitución de la salud por parte de una persona que estaba enferma. También puede usarse curar o tratar. Al entender este término podemos ver que está en sintonía con la cualidad de la comunidad cristiana sanadora.
La Iglesia puede definirse como una comunidad liberadora, de cura, de salvación, de solidaridad, viéndolo como parte de la misión histórica de la Iglesia, esa cura no puede referirse solamente al aspecto corporal de la persona, sino que incluye la dimensión de mente y espíritu.

El proyecto Iglesia Sanadora es una iniciativa de CEAS (Coordinación Eclesial para la Acción Psicosocial) en asocio con Pacto Social, tiene el propósito de apoyar iglesias en su acompañamiento psicosocial de sus comunidades eclesiales y desde ellas hacia la sociedad.

En un contexto de violencia social en varios niveles, este tema es pertinente y las iglesias tienen un papel importante en contribuir a la sociedad. 
Entre la violencia intra-familiar, abuso sexual, violencia política y opresión sistémica, hay muchas formas en las cuales, las comunidades eclesiales están viviendo estrés y trauma.  Como hogar espiritual para muchas comunidades, la iglesia tiene un rol clave, siendo un lugar sanador para personas que están viviendo las consecuencias de estrés y trauma. 

Mientras que algunas personas pueden beneficiarse y acceder a apoyo psicológico y profesional, la salud mental de otras depende más del apoyo ofrecido por las comunidades de fe.

Una comunidad de fe ofrece un ambiente que plantea posibilidades para poder superar y recuperar las experiencias traumáticas que se han vivido.  Además, de convertirse en un proceso de recuperación y reconexión con una comunidad, sirve para qué personas que han sido víctimas de violencia, también pueden ser promotores de la fe en otras comunidades.

Las prácticas eclesiales como aquellas actividades compartidas en y desde la iglesia, forman parte de la vida y ministerio de una comunidad saludable y de acompañamiento a los que sufren.

Una iglesia sanadora constantemente es estimulada a redescubrir los elementos terapéuticos que contienen la Biblia y la tradición cristiana, teniendo a Jesucristo en el centro de esa relación salud-salvación, recuperando la integralidad del ser humano en la relación entre la fe y los demás elementos que componen esa unidad (salud emocional, orgánica/física, social, económica) es una comunidad que fomenta un clima que promueve el bienestar bio-psicosocial-espiritual de las personas que la componen estimulando el aprendizaje de sus integrantes en aptitudes como acoger, aprender a escuchar al otro, respetar, interesarse genuinamente en la otra persona y procurar ayudarle.
 

¿Qué queremos hacer juntos?

Promover en las comunidades de fe capacidades que ayuden a las personas a procesar traumas relacionados con la violencia en la dimensión socio-política, y por ende a reafirmar su dignidad fortaleciendo la reconciliación y sus desafíos en el actual momento de post acuerdo, para celebrar la plenitud de vida en Dios y contribuir así, a la paz de nuestra sociedad.
 

¿Cómo lo trabajamos?

  • A partir de encuentro – taller desarrollaríamos tres momentos teóricos y vivenciales:
  • Primer momento: Explicación bíblica-teológica del llamado de ser Iglesia sanadora.
  • Segundo momento: Reconocer experiencias y acciones sanadoras que ya tiene la iglesia participante.
  • Tercer momento: Presentación y estudio de 13 capacidades de la Iglesia Sanadora (Desarrollo de cartilla Iglesia Sanadora)
  • Cuarto momento: Seguimiento del proyecto “Iglesia Sanadora” con la congregación.

 

Galería de fotos

2016