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Derechos Humanos

“NO VIOLENCIA Y CONSTRUCCIÓN DE PAZ DESDE EL MODELO DE JESUS’’

Programa de Derechos Humanos, Infancia y Género Pactosocial - en alianza con CEAS (Coordinación Eclesial para la acción Psicosocial)

El objetivo de esta iniciativa es fortalecer las capacidades de los hombres de iglesias participantes, para el ejercicio de una masculinidad con la perspectiva de Jesús, generando nuevas miradas del papel de lo masculino y contribuyendo a la relación entre hombres y mujeres, así como a la construcción de paz.

 OBJETIVOS ESPECIFICOS

•Desarrollar diferentes capacidades en cuanto al ejercicio de una masculinidad desde la propuesta de Jesús.
•Crear espacios de reflexión e identificación en cuanto a estereotipos de masculinidad.
•Entender y propiciar cambios hacia la equidad y la igualdad de género, como indicadores directos en procesos de transformación familiar y social.
•Generar encuentros de grupos pequeños, en diferentes ciudades, que permitan la reproducción y reflexión del tema.

¿Por qué pensar en una iniciativa de Masculinidades?            

En el periodo 2012 a 2014, el programa inició reflexiones en torno a la instalación de capacidades en los hombres para la construcción de paz y la equidad de género, desde la comprensión que la equidad de género y la prevención de las violencias contra las mujeres, significan un esfuerzo conjunto de transformación entre hombres y mujeres. (Digni 2011).
En 2015, a través del trabajo en red con la Coordinación Eclesial para la Acción Psicosocial (CEAS), y algunos misioneros del Pacto, se lograron promover espacios de reflexión en torno a sus propias experiencias y necesidades como hombres, originando un proceso de sensibilización a partir de la pedagogía de Jesús como modelo de “hombre”. Se han realizado entonces hasta hoy siete encuentros con participantes de las Iglesias de Pacto, hermandad en Cristo, Menonitas y de diferentes regiones como Medellín, Cali, Bogotá y Barranquilla.
Se ha desarrollado un eje temático con metodologías participativas a partir de la premisa: El hombre en su dimensión personal, social, emocional y espiritual. No obstante, el valor agregado de los talleres, es la inclusión de una mirada teológica y vivencial de la vida de referentes bíblicos y principalmente Jesús como baluarte en la búsqueda propia del sentido de vida humano.

Necesidad de que los hombres sean partícipes de la equidad:

El cambio en los hombres hacia la equidad supone beneficios directos para las mujeres, los niños y las niñas. A modo de ejemplo, pasar de una situación de reparto desigual de las tareas de cuidado, a una implicación igualitaria, puede permitir a las mujeres disponer de más tiempo y posibilidades para realizarse personal y profesionalmente.

La equidad tiene también beneficios directos para los propios hombres. Ser un hombre más igualitario supone asumir mayores responsabilidades hacia el cuidado de las demás personas, pero también de uno mismo; aumenta la autoestima; favorece el crecimiento personal, y aumenta la calidad en las relaciones tanto con las mujeres como con otros hombres, entre otras ventajas.
Cuando en Efesios 5:23 se habla del marido como “cabeza” de la mujer, se emplea el término “kefalé” que significa “fuente”. Así como “cabecera de río” o “cabecera de valle”. En ningún escrito griego del siglo I, ni dentro ni fuera del Nuevo Testamento, se emplea kefalé en el sentido de “autoridad”. En Efesios 5:23 se habla que hay un vínculo muy fuerte de unión entre el hombre y la mujer, porque, en la creación, Dios usó al hombre como fuente de vida de la mujer (Gn. 2:22), así como en la redención Cristo es fuente de vida de la Iglesia. La enseñanza de Efesios 5:23 no es la “autoridad” del marido sobre su esposa; sino la unión entre ambos.

Es por esto que la iniciativa busca, a partir de los principios del reino propuesto por Jesús, entender y procurar la recuperación de las relaciones en su forma original (cf. Génesis 1,2): Dios-humanidad, hombre-mujer, humanidad-creación.

Para lograr esto, es necesario que el referente de paradigma y acción sea Jesús. Debemos mirar nuevamente la propuesta de Jesús en ‘clave de equidad de género y construcción de paz’, en clave de Shalom, entendido este como relaciones de justicia, de bienestar, de equidad.
La invitación y demanda que hace Jesús implica, entre otras cosas, una re-lectura del texto bíblico, especialmente de aquellos pasajes en los que la cultura ‘patriarcal’ sobresale a primera vista (esto aplicado tanto al AT como al NT). Implica además una lectura que comprenda los contextos en los cuales surgen los relatos bíblicos: ¿Qué consecuencias tenían las enseñanzas y acciones de Jesús al enseñar a las mujeres (Lc. 10:38-42); tenerles como ‘discípulas’ (Lc. 8:1-3, 49); Defenderles (Jn. 8:1-8); Tocarles/sanarles (Lc. 8:43-48).

Las implicaciones del accionar de Jesús abarcan tanto lo teológico, lo ético, lo sociopolítico. Cómo decidió Jesús mostrar su relacionamiento tanto con hombres como con mujeres, está ligado a su propuesta de ser constructores y constructoras de paz. No puede haber un estado de paz (Shalom), si no hay relaciones de equidad entre aquellos que han sido creados por Dios. Donde hay relaciones de opresión, injusticia, manipulación, abuso, violencia… allí no habrá Shalom (Bienestar).

De ahí la relevancia de la respuesta de Jesús a la pregunta del intérprete de la ley: “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?... Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente… Este es el primero y grande mandamiento… Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Mt. 22:36-39).

 

 

 

Galería fotográfica

 

2016


Documentos del programa